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La
mano de dios
(Diario La República, 18 de octubre de 2000)
El libro recientemente publicado por Diego Maradona: “Yo soy
El Diego - Planeta - B.A. -2000”, plantea más interrogantes
que respuestas sobre la personalidad deportiva del autor. También
hace reflexionar sobre el consumidor inteligente de drogas que intenta
en el fondo la superación artificial de sus propios limites.
Corría junio de 1986, y se estaba jugando en México
un campeonato mundial. El mundo seguía el desarrollo de las
luchas por la flamante y ascendente televisión satelital.
En un momento decisivo del partido entre Argentina e Inglaterra,
un centro desde la derecha llega al área, se eleva Maradona,
y, sin llegar lanza un oportuno puñetazo, que manda la pelota
al fondo de la valla adversaria.
El juez, mal ubicado, valida (por error) el gol que no correspondía.
La que estaba bien ubicada era la cámara de televisión
que registró la escena en forma minuciosa y la envió
a millones en el mundo. Luego del partido Maradona diría
a la prensa: fue la mano de Dios.
El libro recientemente publicado abunda en el tema: “... Qué
mano de Dios, fue la mano de Diego! Y fue como robarle la billetera
a 1os ingleses, también. (pag. 132) Es posible que no sea
esta la única actitud poco deportiva en ese partido. la televisión
no pudo captar otros detalles coma si existieron o no drogas destinadas
a incrementar el rendimiento físico.
El principal motivo que tiene la gente para tomar drogas prohibidas
es que incrementan notoriamente el rendimiento físico y mental,
durante períodos relativamente cortos de tiempo. Existen
otros motivos, algunos permitidos coma los medicinales (adelgazar
y anexos), y otros prohibidos coma los recreativos. Estos últimos
integran junto con los que les ha ido mal en otros destinos, los
marginales del mundo de la droga y a ellos está destinado
en principio el discurso de la burocracia antidroga.
La competencia permanente en las áreas deportiva, industrial,
comercial y académica, hace que la gente intente maximizar
sus propios desempeños, y ese es el verdadero motive de la
inmensa demanda de droga en el mundo moderno.
En general, el consumo de estas sustancias está prohibido,
y el discurso de la burocracia anti-droga es claro: no consumir
y salir último en las competencias.
Pero como todas las cosas esto es relativo, ya que en las luchas
intensas que se desarrollan en la industria y el comercio tanto
en bienes coma en servicios, el antidoping no está. ¿Quién
va a pedir el antidoping de los ingenieros que hicieron posible
el último envío japonés en la industria electrónica?
¿Quién pedirá el antidoping de los ingenieros
norteamericanos que logran impresionantes éxitos en el software,
en el cine y en los alimentos? En general es VOX populi, que la
droga en los Estados Unidos es la cocaína y en Japón
es la anfetamina.
Pero tratar de solucionar el problema de la droga en el mundo moderno
con un mensaje diferente del “salir último”,
es bucear bastante mas profundamente de lo que podemos llegar en
este artículo, y aun Diego Maradona en su libro “Yo
soy el Diego”. No obstante Maradona trata el tema, y claramente
falta a la verdad cuando dice (pag. 188): “Solamente los ignorantes
eran capaces de denunciar que yo sacaba ventajas con lo
que tomaba. Si yo me dañaba era a nivel personal y es no
me servía para hacer goles o tirar caños." La
droga que ocasionó los problemas del autor fue la cocaína,
conocida
por sus poderes euforizantes y estimulantes. Por consiguiente servía
y mucho para hacer goles. El libro de Maradona trae información
de valor para aficionados e incondicionales. Para quién busque
una respuesta a los problemas que se plantean en esta nota, no trae
mucho.
Si bien el mundo de la droga es mucho mas complejo del que se está
dispuestos a admidr parece muy claro, que en el deporte su uso es
sumamente peligroso y altamente inmoral.
Si se permitiera con carácter general (cosa que a nadie se
le ha ocurrido jamas) la vida de los deportistas sería muy
breve por los abusos a que se prestaría. Si se usa en forma
clandestina por grietas en los contralores, se está engañando
al público y al adversario.
Actualmente debería darse ningún crédito a
competencias en las que no hubiese un antidoping total con las suficientes
garantías. La vigencia de los idolos deportivos no es indefinida,
y los problemas conflictivos que envuelven a esta puede ser que
contribuyan a acortar mas su vigencia.
Sin embargo, debe tener presente que el fútbol es un espectáculo
que mueve ideas colectivas de gran fuerza y mantiene de alguna forma
algo oscura vivos sentimientos y valores tmscendentes de regionalismos
y nacionalismos.
Cuando fracasa la escuela y el liceo, cuando el discurso político
pasa a ser anodino o francamente no confiable, cuando el derecho
y sus jueces y abogados dan las espaldas
a la gente, y se difunde la delincuencia y la corrupción
hay una llama que se mantiene viva, que adopta las formas mas espectaculares
e inimaginables y que alimenta la fe de millones y los mantiene
despiertos para el esfuerzo diario y la esperanza de un tiempo mejor.
Aquí es donde aparece la obra de los periodistas, seleccionados,
campeonatos, e ídolos como Diego Maradona. Es aquí,
donde puede verse, casi con claridad la mano de Dios.
Carlos
Aparicio
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